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Guadalajara, Jalisco, México

Calidad, valor y diversificación: la hoja de ruta de la CNIT ante el mercado global de destilados

Para la agroindustria del tequila, el crecimiento en volumen ya no es la única métrica que define el éxito. Frente a un consumidor internacional cada vez más exigente y un mercado saturado de opciones, la verdadera batalla de los destilados mexicanos se libra en el terreno de la reputación técnica, el valor percibido y la diversificación geográfica.

Así lo planteó Ana Cristina Villalpando, Directora General de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera (CNIT), al reflexionar sobre los desafíos estructurales que enfrenta la bebida insignia de México:

“Hoy, para nuestra agroindustria, el desafío no es solamente llegar a más mercados. Es lograr que en cada mercado al que lleguemos se reconozca y valore más lo que hay detrás de una botella de Tequila: su calidad, su origen y toda la cadena productiva que la hace posible”.

La urgencia de mirar más allá de la frontera norte
El peso económico del sector es indiscutible. Con una producción que en 2025 rondó los 584 millones de litros —de los cuales cerca de 406 millones tuvieron como destino la exportación— y un impacto directo en el sustento de 100 mil familias, el tequila representa siete de cada diez litros de destilados que México envía al mundo, además de abarcar una de cada tres copas consumidas en el mercado interno.

Sin embargo, el talón de Aquiles histórico del sector sigue siendo la alta dependencia hacia el mercado estadounidense. Para la CNIT, la estrategia prioritaria apunta hacia la apertura y consolidación de plazas en Europa, Asia y Sudamérica. En ese tablero, las herramientas de legitimación técnica se vuelven indispensables para que tanto proyectos boutique como firmas consolidadas compitan en igualdad de circunstancias frente a destilados globales.

La evaluación a ciegas como activo comercial
En ese marco se inscribe la participación de la cámara y del sector en plataformas como el Latin America World Spirits Competition, cuya tercera edición tendrá como sede Guadalajara en abril de 2027. Para la líder gremial, el valor de someter las etiquetas a paneles técnicos internacionales radica en eliminar sesgos comerciales y dotar a los productores de un respaldo tangible en el anaquel:

“Una evaluación técnica e independiente permite poner frente a frente productos de diferentes categorías, procedencias y dimensiones empresariales, bajo los mismos criterios. Y eso genera algo particularmente valioso para las marcas: referencias de calidad, reputación y elementos de diferenciación frente al consumidor”.

Lejos de considerarse un simple adorno en la botella, los sellos de competencia avalados por catas a ciegas funcionan como aceleradores de negocio. Villalpando enfatizó que, si bien una distinción no reemplaza el trabajo de fondo, sí actúa como una carta de presentación determinante ante importadores y distribuidores extranjeros:

“Una medalla no sustituye el trabajo que existe detrás de una marca, pero sí puede ayudar a hacer visible su calidad, generar confianza y abrir conversaciones comerciales, particularmente para productores que buscan darse a conocer o ingresar a nuevos mercados”.

El blindaje del origen
Con una Denominación de Origen protegida en 58 países y que abarca 181 municipios en cinco estados de la República, la visión planteada desde la CNIT deja claro que la proyección internacional no puede desvincularse de la identidad territorial. La apuesta del gremio no es colocar más cajas por inercia, sino blindar el prestigio de la categoría en cada anaquel del mundo donde se destape una botella de tequila.

(La convocatoria técnica para las más de 300 etiquetas de la región que participarán en el certamen continental ya se encuentra disponible para consulta y registro en su plataforma oficial).