Tequila, ¿por qué tomamos menos, pero gastamos más?
El tequila ya no es el shot obligado de la fiesta destructiva; ahora se saborea despacio. El mercado vive un fenómeno muy atractivo: la premiumización. Hoy, los consumidores jóvenes prefieren pagar el doble por una sola botella de alta calidad que comprar volumen barato.

Esta transición cultural la lidera el tequila 100% de agave, categoría que ya representa más del 70% de la producción total de la industria, desplazando drásticamente al tequila mixto (aquel diluido con otros azúcares). El cambio de hábito se consolidó cuando el consumo migró al hogar; el consumidor entendió que la pureza del destilado no sólo ofrece una experiencia sensorial superior, sino que respeta al cuerpo (y alivia la temida resaca).
La tendencia no surge como pretensión, sino como evolución gastronómica: en 2026, el nuevo lujo no es el exceso, sino el origen, la pureza y el proceso artesanal.
